Anatomía de mi felicidad

Actualizado: ago 24

23.10.2018


La vida como los pasteles, se construye a partir de ingredientes, de recetas, de experimentación. Creamos y vivimos a partir de los insumos que llevamos dentro y de los que cada uno encuentra alrededor y decide poner en la mezcla…


Hay muchos factores externos, al hacer una receta juegan la humedad, el clima, la temperatura, el tiempo, los utensilios, la calidad de los productos… en la vida, juegan las personas, los momentos, las experiencias, los riesgos, las emociones, los aprendizajes…


Hace un tiempo los factores externos de mi “mezcla” empezaron a colapsar… hubo altibajos en mi vida profesional y personal, afectación en mi estado de salud y mi estado físico… todo empezó a confluir convirtiéndose en una bomba de tiempo.


Los últimos años estuve rodeada por algunos fantasmas que se convertían en mareos, tristezas, dolores, frustraciones y depresiones; y aunque aparentemente trataba de combatirlos, en realidad, creo que estaba acostumbrándome a vivir con ellos…


Hubo muchas señales que me decían que necesitaba un cambio, pero hubo algunos detonantes que me mostraron que estaba luchando en la dirección equivocada. Fue entonces cuando decidí no dejarme llevar sino coger la rienda del rumbo que quería tomar, decidí dejar ir aquello a lo que me aferraba y no me dejaba avanzar.


Esta decisión marcó un punto de quiebre, descubrí que iba en mi viaje por la vida con exceso de equipaje… desde entonces decidí viajar liviana, dejar apegos, dejar de sufrir por lo que no estaba en mi mano y la pastelería fue mi nueva decisión.


Resolví focalizar mi pasión desarrollando mis talentos en lo que me llena y me hace feliz. Dejé atrás algunas cosas que me hacían daño, renuncié a mi trabajo, decidí por primera vez, después de mucho tiempo, volver a pensar primero en mí…


Este año comencé con una nueva mirada, concentrada en mi proyecto consentido, mi taller de pastelería, cambié mis hábitos alimenticios, empecé a hacer deporte, a reencontrarme con personas queridas que han pasado por mi vida.


El resultado: se fueron las ojeras, se fueron los mareos, se fueron los kilos de más, llegaron nuevos motivos y volvió la inspiración que ahora pongo en mis recetas y en los productos que salen de mi cocina.


Ahora mi vida se basa en una nueva receta, en un mundo dulce lleno de felicidad.



3 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo