Como en Máster Chef, ante Chris Carpentier

30.08.2021


A lo largo de mi aventura pastelera, que emprendí hace casi 10 años, me he esmerado por formarme y estudiar mucho, permanentemente, para crear preparaciones deliciosas y muy a mi estilo.


Aunque decidí declararme aprendiz permanente, hoy, luego de este recorrido y de haber aprendido muchas técnicas diferentes, ya puedo decir con mucha felicidad que estoy desarrollado mis propias recetas, mis propios sabores, incluso mis propias técnicas y una estética particular que me define, siempre inspirada en sentimientos, sensaciones y sobre todo en el amor, que considero es la fuerza más poderosa que existe.


En mis viajes pasteleros he podido conocer chefs reconocidos mundialmente, a quienes admiro profundamente y de quienes directa e indirectamente he aprendido muchísimo. Personalidades como Peggy Porshen, Ron Ben Israel, Antonio Bachour, Miquel Antoja, Lluís Costa, Mark Raush, Duff Goldman, Andi Dopico, Luis Robledo, entre otros, lo que ha significado un honor enorme y experiencias invaluables que han construido este camino que elegí para ser feliz.



Pero nunca como ahora tuve una experiencia tan poderosa y una sensación tan maravillosa entre felicidad, orgullo, nerviosismo y emoción gracias a la grandiosa oportunidad que me envió la vida de poder hornear una de mis tortas para el chef chileno Christopher Carpentier, quien actualmente es uno de los jurados del famoso programa de televisión Máster Chef en su versión para Colombia.


¡Por primera vez un gran chef probaría una de mis preparaciones! Que diferente sensación conocer a una de estas personalidades, intercambiar un par de palabras y una foto, a la de tener la misión de hornear su torta de cumpleaños.


Esto fue posible gracias a la invitación de mis amigos de Armadillo Azul, su agencia de publicidad, quienes querían algo muy especial para la ocasión, lo cual representó varios retos. El primero de ellos, controlar mi nerviosismo porque todo tenía que salir perfecto, segundo, elegir una combinación de sabores bien especial que lograra sorprenderlo y tercero conocerlo en vivo y en directo y recibir su percepción de viva voz.


Para homenajearlo elegí sabores muy nuestros: bizcochuelo de guanábana con almendras, bañado en jarabe de guanábana. Para el relleno, confitura de curuba y copos de guanábana fresca, y para la cubierta, crema de mantequilla y merengue italiano saborizada con guanábana y curuba natural. Coronada con copos de crema, con almendras con polvo de oro y hojas de oro. Suena bien, ¿verdad? Se veían hermosas (porque eran dos tortas), y quedaron deliciosas.


De Amor de Dulce para el chef Chris Carpentier

Tuve el privilegio de quedarme a la celebración, explicarle los sabores y contarle también de mi propuesta “anti covid”, de incorporar un pequeño cupcake gemelo para poner la velita y retirarlo al momento de pedir el deseo y así evitar soplar toda la torta, lo cual le pareció una muy buena idea.


Mientras todos degustaban sus porciones, yo no pude quitar la mirada de él, debía ver su reacción y sus expresiones. Se comió absolutamente todo, incluso la crema y además también el cupcake gemelo. ¡Qué maravilla! porque eso es justamente lo que yo busco siempre, que nadie deje nada en el plato, creo que esa es la mejor señal de satisfacción y gratitud.


Al final se me acercó y me dijo que le había parecido muy rica… ¡que felicidad! y que alivio también, era inevitable sentirme evaluada. Literalmente me sentí por un momento como en Máster Chef con la increíble sensación y el final feliz de haber “subido al balcón”.


Esta es una de esas cosas lindas que la vida me ha regalado últimamente. Hoy puedo decir que me siento orgullosa de mí, porque ese increíble momento, aunque efímero, no se borrará nunca de mi mente y de mi corazón. Representó todo aquello que significa mi Amor de Dulce, esa hermosa sensación de ser feliz haciendo lo que amo y hacer felices a los demás de forma instantánea con cada bocado.

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