Que no puedas verlo no significa que no exista

15.09.2022


Hace unos días una persona desconocida comentó algo “negativo” en una de mis publicaciones en redes sociales. Se trataba de un reel de Instagram donde presenté cómo luce una de mis tortas por dentro. Ella, de manera sarcástica aseguró que mi torta carecía de relleno y bueno, a eso solo puedo decir que cada uno cree lo que le parece, pero eso no quiere decir que sea la verdad.


La vida es un juego de percepciones que surgen desde imaginarios propios, o desde la influencia de condicionamientos colectivos o, son simplemente el reflejo de realidades internas que en muchas ocasiones se niegan a conciliar con otras posibilidades. Trasegamos hoy en el mundo de la imagen, pero esa es solo una de las muchas dimensiones que construyen la realidad.


Cada uno cree lo que le parece, pero eso no quiere decir que sea la verdad.

Hoy, después de 9 años de experiencia en este mundo dulce, puedo decir con toda propiedad que un producto de pastelería es toda una experiencia sensorial, y claro que debe enamorar a simple vista, pero la verdadera conquista ocurre una vez que lo hueles, lo pruebas, lo compartes y lo disfrutas.


Es fácil aseverar cosas con solo mirar y “apoderarse de la verdad” tras un simple vistazo superficial y aunque debo decir que después esta persona reconoció que mi producto se ve hermoso, también es claro que se quedó en simplemente emitir un juicio desafortunado porque “no veía el relleno” en una imagen.



Como saben, me gusta hacer analogías entre mis postres y la vida, por eso esta reflexión de hoy queda a la medida: por el hecho de que no puedas ver algo no significa que no exista. Muchas veces, hay ingredientes ocultos, en las recetas y en las vivencias, cosas no se ven a simple vista, pero que están allí y enriquecen cada experiencia. No necesariamente hay que ser visible para ser protagonista.


Por el hecho de que no puedas ver algo, no significa que no exista.

Más de 40 personas probaron esa receta en particular y lo tengo tan presente porque tuve el privilegio de estar en dos eventos donde la degustaron y fui testigo de la maravillosa transformación de sus rostros a medida que descubrían y degustaban los pasteles.


En uno de los eventos pasaron muchas cosas particulares que me hicieron saber que lo estoy haciendo bien y que mi recorrido como pastelera si que ha valido y seguirá valiendo la pena. Había unas 30 personas en ese recinto, presenté las tortas (eran tres), todas de diferentes sabores, con acabado seminaked e interior ajedrezado. Una vez porcioné la primera, al ver la tajada se escuchó al unísono un “wooooow”… ¡eso se sintió increíble!


Todos estaban maravillados y yo estallaba de emoción por dentro. Pero ahí no pararon las sorpresas… Todos quisieron repetir, todos probaron las tres opciones y no se podían decidir por su favorita.


Otra gran anécdota fue que había personas veganas allí y claramente este no era un producto apto para ellos porque contiene huevos y mantequilla, sin embargo, no pudieron resistirse, ¡probaron y repitieron!


Yo no tengo que convencer a nadie con palabras, son mis preparaciones las que hablan por mí. Yo creo, preparo y presento mis productos, aplicando cuidadosas técnicas que he aprendido de los mejores maestros a lo largo de los años y en mis viajes por el mundo, esto me ha permitido lograr el desarrollo de mis propias técnicas y formulaciones que son bien apreciadas por quienes ya me conocen.


Todos los días se aprende y ese es el camino que yo he elegido recorrer, nutrirme siempre de conocimientos nuevos que puedo apropiar, aplicar e incluso personalizar, porque así es como se construye el verdadero éxito. Es maravilloso también recibir la retroalimentación constructiva de quienes prueban los productos y los valoran integralmente porque eso me ayuda a seguir fortaleciendo mi marca.


No necesariamente hay que ser visible para ser protagonista.

Es fácil juzgar e insistir en que se tiene la razón y esa persona que comentó mi post aún después de contarle cómo estaba hecha la torta, siguió optando por “su verdad absoluta” de que no había relleno… habrá siempre miradas muy obtusas y no pelearé contra eso, ella vivirá para siempre con sus percepciones y yo viviré feliz con la imagen maravillosa de mis clientes siendo felices al disfrutar mis recetas y escucharlos decir ¡WOW!

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