La receta de la belleza

19.11.2018


La idea de belleza en nuestros tiempos está, en mi opinión, muy desdibujada. Hemos aprendido a ver con los ojos de los parámetros y estereotipos que terceros nos han presentado, no como una perspectiva sino como una verdad, alejando nuestra percepción de la esencia y la naturaleza de las cosas, y de la posibilidad de crear nuestra propia visión de la realidad.

La belleza es un concepto superior, no está solamente relacionado con las cosas físicas, está en TODO. Está plasmada en las ideas, en las emociones, en las personas, en la estética de las formas, en las acciones, en las experiencias, en los vínculos, en las sensaciones, en los aromas, en los colores.

Está en como son las cosas en sí mismas, pero más en como las vemos, desde la emocionalidad de cada uno.

Para poder percibirla y disfrutarla a plenitud, se requiere estimular la sensibilidad, con la mente abierta, sin prejuicios ni condicionamientos y retornado a esa increíble capacidad de asombro, heredada de nuestra niñez pero que mientras crecemos empieza a quedarse dormida. Es sólo perceptible ante la mirada transparente, el corazón latente y el alma curiosa e inocente.


La pastelería es tan maravillosa que me ha hecho volver la mirada a las cosas realmente emocionantes, gratificantes e importantes de la vida, como la belleza explícita y presente en las cosas más simples; por eso, para mí, la receta de la belleza es ser feliz y hacer felices a otros, ahí está el secreto.


Hoy decidí escribir sobre la metáfora que mejor representa para mí este poderoso concepto: crear con tus propias manos algo que amas hacer, a partir de elementos que al integrarlos forman algo nuevo y maravilloso, algo que es bello por como luce, pero también por como huele, como sabe, como se siente; que es bello por como fue concebido desde la pasión, el placer, la inspiración y por el propósito que tiene: homenajear a alguien con amor, afecto y admiración.

Para mí la receta de la belleza no lleva maquillaje, pero si una sutil decoración; no usa perfume, pero si tiene un aroma encantador; no tiene raza solo un magnífico color, no tiene medidas perfectas, tiene las necesarias para encantar a todos; no viste de forma pomposa, es la sencillez la que la hace majestuosa.


La receta de la belleza lleva chocolate, cocoa, harina, huevos y mantequilla. Está rellena con un suave mousse de chocolate y está cubierta en doble capa de ganache de chocolate, con bordes perfectos y tanto sabor que dibuja sonrisas inmediatas.

Beauty: el valor de la simpleza en los detalles

Porque nunca es demasiado chocolate, esta es Beauty, la nueva torta de chocolate, de la colección de pastelería inglesa que llegó a Amor de Dulce para quedarse.

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