Mi Amor de Dulce

Actualizado: may 15

06.10.18


Así como mi gusto por la pastelería nació después de mi primer chocoflan, Mi Amor de Dulce nació con el primer cheesecake, que fue la segunda receta que me animé a preparar. El nombre de mi taller de pastelería nació verdaderamente del amor, al mismo tiempo con esta pasión y expresa justo lo que intento lograr, brindar todo mi amor puesto en mis recetas para que conocidos y desconocidos puedan disfrutar de ellas y ser felices.


No hay nada mejor que presenciar cómo se va dibujando una sonrisa en las personas después del primer mordisco o la primera cucharada. Nada mejor que ser testigo del brillo en los ojos cuando después de probar, voltean su mirada hacia mí con absoluta complacencia, gratitud y deleite.


Cuando descubrí que la pastelería me encantaba decidí aprender por mi cuenta para poder crear. Luego de varias recetas fallidas, de resultados chistosos pero deliciosos y otros no tanto, vi que podría tener talento y comencé a hornear para compartir mis nuevas habilidades con las personas cercanas a nombre de Amor de Dulce.


Cuando empezaron a probar lo que yo preparaba, me animaron, me motivaron a continuar, y así empecé a compartir mis productos como obsequios. Sin saberlo, esto resultó en la más efectiva forma anticipada de un estudio de mercado, la prueba y evaluación de productos y estrategia de marketing. Sus comentarios me daban pistas de qué cosas podría mejorar, qué productos podrían funcionar, mis amigos comenzaron a hacerme pedidos y entonces aquellos experimentos comenzaban a tomar la forma de un proyecto real y viable.


Empecé, como muchas personas, reproduciendo recetas de los libros o de internet, luego intenté hacer variaciones y así desarrollé mi propio laboratorio, solo con el objetivo de compartir con los demás la felicidad que sentía con mis “descubrimientos”.


Todo este mundo de ingredientes, sabores, aromas y su transformación en productos deliciosos, me gustaba tanto que no podía seguir como autodidacta, necesitaba conocer más, aprender técnicas, conocer tendencias. Entonces luego de varios pequeños cursos de fin de semana, decidí estudiar Pastelería, Repostería y Panadería. Así lo hice, me matriculé y ahí empezó a formalizarse este empeño.


Ya son 6 años desde que empezó todo este proceso. Duré 5 años haciéndolo en mis ratos libres intercalándolo con mi trabajo de oficina y así poco a poco fui construyendo mi marca, fue así como descubrí que para mí, trasnochar horneando no es trasnochar. Entonces, lo que empezó como un experimento y un reto a la incredulidad, se convirtió en aquello a lo que quería dedicarme para toda la vida.

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