Pastel vegano: ¡show en vivo!

01.07.2019


Hace unas semanas, me contactó Marcela, una de mis mejores amigas de toda la vida. Luego de una larga temporada en Sudáfrica, recientemente volvió a Colombia para quedarse y me propuso un plan interesante que me atrapó al instante.


Llegó al país en compañía de Dustin, su amor sudafricano. Su nuevo proyecto de vida comenzaría con su boda a la que invitaron a sus más cercanos amigos y familiares, provenientes de diversas latitudes.


Se trataba de una celebración especial, muy familiar, más que una boda tradicional enmarcada en algún ritual, era la celebración del amor y de las historias de amistad que se han tejido alrededor de esta pareja maravillosa con el paso de los años.


Marcela es vegetariana y el plan consistía en hacer equipo con Brittany, una de sus amigas e invitadas Sudafricanas -que es vegana por cierto-, y ofreció prepararles su torta de bodas.


Para lograr el objetivo, se necesitaba un cómplice y yo era la persona más indicada; Britt tenía el conocimiento vegano y la receta, y yo el conocimiento pastelero y un lugar equipado para ejecutar la misión. Acordamos una cita en la que ella dirigiría el proceso y yo sería su asistente, claramente esta constituía para mí una gran oportunidad de aprendizaje.


Trazamos nuestro plan, ella compraría los ingredientes y nos veríamos el jueves siguiente para la preparación. Dejaríamos listas las recetas base y el día de la boda se realizaría el ensamblaje y montaje final. Hasta ahí, todo muy bien.

Los ingredientes: harina de trigo, azúcar blanca, leche de soya, vinagre blanco, aceite vegetal, bicarbonato, sal, polvo de hornear y esencias de coco y vainilla

Llegó la fecha de la producción -faltando dos días para la boda-, pero lamentablemente Britt se enfermó. Pasó el día y no se recuperó, así que debimos acudir a un plan B. En la noche fui hasta su hotel a recoger los ingredientes y sería ahora yo la encargada de realizar la producción con las indicaciones que ella me brindara.


El viernes -a un día de la boda-, realicé la producción. Debo confesar que fue un proceso tensionante pero muy emocionante, porque nunca me había enfrentado a una receta vegana, es más, ni siquiera lo había considerado, y tenía además la presión y el reto de lograr el objetivo tal y como Britt lo había pensado.

El proceso de producción del pastel vegano

La meta, lograr dos recetas esa noche: bizcochuelos de vainilla para 50 personas, con base en leche de soya, sin huevos ni mantequilla; y a cambio de chantilly o fondant o crema de mantequilla, la cubierta sería una sencilla y sedosa crema de coco.


Mis mezclas entraron al horno y fue genial ver como crecían perfectamente parejas y se doraban maravillosamente. Yo le reportaba a Britt por WhatsApp y así, a distancia, todo parecía ir muy bien, aunque tuve miedo hasta el último momento de que algo pudiera fallar, sobre todo porque hacer un pastel de bodas el día anterior al evento, suena realmente a locura y ya no habría posibilidad de maniobrar.


¡Crecieron perfectas en el horno!

Finalmente llegó el Sábado -el día de la boda-. Llegué una hora antes para encontrarme con Britt y finalizarlo todo, pero desafortunadamente ella siguió muy enferma… prácticamente atravesó el mundo para asistir a esta gran celebración, pero tristemente no pudo llegar a la cita!!!


Yo iba entrando en shock porque debía encargarme también del montaje y asegurar que el plan se ejecutaría hasta el final exitosamente. No podía haber una boda sin pastel y esa era ahora mi responsabilidad!!!


Afortunadamente soy una pastelera recursiva y muy precavida… llevé un kit básico de decoración y con ello empecé el montaje. El evento era muy familiar, de modo que no hubo problema en disponer de la mesa central para ello y al final, mi proceso se convirtió en una especie de show que los invitados valoraron y querían presenciar.


Se acercaban a la mesa, tomaban fotos y videos, me hacían preguntas, me felicitaban por lo que estaba haciendo… la verdad nunca había decorado con público, y si, se siente “pánico escénico”, pero esto no ha hecho más que darme ideas, se sintió muy bien y me hizo darme cuenta de que mi nivel técnico es cada vez mejor.


Los invitados quedaron fascinados con la mezcla de sabores y texturas que en realidad alcanzaron otro nivel al combinarlos con frutas frescas. Mango y guanábana fueron las elegidas en este caso, por decisión de la novia. La guanábana estaba tan fresca y tan madura, que sus jugos impregnaron el bizcochuelo y le dieron un sabor increíble!


Pastel vegano rústico: bizcochuelo de vainilla con crema de coco, mango y guanábana con almendras

Fue un resultado delicioso e interesante, también irresistible para los asistentes, casi todos repitieron y es que siendo en su mayoría extranjeros, para ellos estos sabores tan exóticos fueron un hit!


Los novios quedaron felices, Britt conoció los resultados, compartí con ella el éxito que obtuvimos y yo por supuesto me siento inmensamente feliz por una experiencia maravillosa, diferente y gratamente repetible, porque en adelante, si en sus eventos desean que el ensamblaje de la torta sea parte de la experiencia, por qué no?, me animo a hacerlo!



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