Todos tenemos capacidad creativa

03.10.2021


Que lindo es inspirar a otros con lo que haces día a día, sin más pretensiones que servir a los demás siendo tú mismo; que lindo es cuando la gente te manifiesta admiración y respeto, cuando te hacen saber que has marcado de alguna manera sus vidas con alguna pequeña acción, que han aprendido algo de ti, o que eres de algún modo un ejemplo a seguir. Qué maravilloso es dejar huella con tu propia esencia.


En diferentes instancias de mi vida, he logrado tocar corazones, así me lo han hecho saber muchas personas que he conocido en mi camino, eso es de las cosas que más atesoro y que representan para mí el mayor orgullo y felicidad; eso es en realidad lo que para mí significa trascendencia.


Pero, así como es de lindo ser fuente de inspiración, también es tan frustrante, molesto e indignante cuando otros deciden copiar descaradamente tu trabajo, tus ideas, tus creaciones e incluso tus palabras y expresiones.


Hace un par de años descubrí que una persona completamente desconocida usa el mismo nombre de mi marca para su emprendimiento local, y hasta ahí podría haber sido una simple coincidencia, pero luego descaradamente usurpó mi logo y de la manera más burda y grosera hizo captura de pantalla de una imagen en mi perfil de Instagram y lo usaba de forma horrenda, con pésima resolución, borroso, mal recortado y fue aún más lejos imprimiendo stickers con la peor calidad para ponérselos a sus productos.


Recientemente también descubrí que alguien que conozco, que tiene una historia parecida a la mía en el mundo de la pastelería, usó un párrafo tomado de mi web para describirse a si misma en una reseña personal, solo incorporando un par de frases más.


Que triste ver cómo la capacidad de expresión de algunas personas es tan limitada. No entiendo cómo la gente busca brillar con la creación intelectual de otros, cómo con el mayor descaro se apropian de tus ideas y las usan sin más. Y ojalá al menos lo hicieran con altura, pero no, como en el caso de la usurpadora del logo, hacen del plagio la peor versión y aún así sacan provecho de lo que otro ha ideado.


Amor de Dulce es una marca registrada, trabajé mucho por ello y hoy es una realidad. Cada cosa que hay alrededor de mi marca ha sido creada, pensada cuidadosamente y diseñada por mí, a la medida de este sueño que construyo día a día. Que lindo ser ejemplo y modelo para otros, para eso es el conocimiento, para compartirlo y así lo he hecho siempre en mi vida, pero es distinto inspirarse a plagiar. De igual manera, Wendy Runcie es mi marca personal, en la que trabajo diariamente desde mi propia esencia, desde mi personalidad y mis convicciones, que son solo mías, me definen a mí y a nadie más.


Yo misma tengo muchas fuentes de inspiración y he invertido en formarme, en viajar visitando las pastelerías de esos chefs que tanto admiro, busco conversar con gente interesante que me aporte desde su experiencia, y de cada vivencia tomo aquello que me gusta y lo apropio como conocimiento para convertirlo, integrarlo y expresarlo, pero siempre desde mi propio fundamento, y no al revés.



Así son los procesos creativos, nada nace de la nada, siempre hay alguien o algo que te inspira, desde las cosas más simples, como un paisaje, un lugar, aromas, sabores, palabras, personas, la memoria sensorial, o incluso combinaciones básicas de prendas o colores. Todo comunica y todo es fuente para la creación. Para eso existen los tableros inspiracionales, y por simple que parezca, eso es también un proceso de investigación, es una herramienta útil y sencilla que todos, absolutamente todos estamos en capacidad de utilizar para materializar nuestras propias ideas.


Así son los procesos creativos, nada nace de la nada, siempre hay alguien o algo que te inspira, desde las cosas más simples... Todo comunica y todo es fuente para la creación.

No todos tenemos los mismos “poderes”, pero la capacidad de juntar ideas para crear algo nuevo se puede aprender y desarrollar. Qué bueno sería que cada uno hiciera su propio esfuerzo, desde sus talentos, sus propias capacidades y sus propios sueños; y como nadie se las sabe todas, que bueno saber pedir ayuda, rodearse de los que saben, buscar orientación o acompañamiento, pero nunca apropiarse de ideas de otros y usarlas para sus propios intereses. Así no funciona, porque las creaciones personales definen justamente a quien las crea, no a quien simplemente las toma y las “parafrasea”.


Personalmente, una de las cosas que más amo es enseñar, me encanta compartir lo que sé y eso incluye también aprender de los demás. Así es que cobra sentido el conocimiento, cuando se es generoso con lo que se sabe porque de este modo ese conocimiento se alimenta, crece y se expande.


Para eso existen los tableros inspiracionales... una herramienta útil y sencilla que todos, absolutamente todos estamos en capacidad de utilizar para materializar nuestras propias ideas.

Quienes me conocen saben que, si me preguntan, si piden mi ayuda o incluso si me piden ideas, ahí estoy para aportar desde lo poco o mucho que sé, desde mis perspectivas, pero a la medida de sus necesidades propias, no desde las mías, que son muy distintas.


La magia de mi proceso creativo comienza en el papel o en el computador, sumando ideas.

Crear una marca, diseñar una experiencia, un producto o un servicio se hace desde la esencia del mismo, no desde el espejo de otros a ver cómo encaja en el propio. Esto requiere de trabajo, de esfuerzo, de investigación, de experimentación, de prueba y error, de hacerse las preguntas correctas y buscar las respuestas de las fuentes correctas.


Las creaciones personales definen justamente a quien las crea, no a quien simplemente las toma y las “parafrasea”.

Muchas personas se han acostumbrado a que la vida con es como ese comando tan trillado de copy + paste, y al final de cuentas cuando hagan su propio balance de “pérdidas y ganancias” en la vida, en términos del sentido de la existencia, seguramente serán más las pérdidas.


He encontrado personas así en cada etapa del camino, facilistas, intrascendentes, siempre hay gente pasando gloriosa por la vida con la ley del menor esfuerzo, apropiándose del trabajo y los logros de otros, pero no se dan cuenta de que su viaje no es más que eso, solo una pasada superficial, desperdiciando su valioso tiempo.


No se puede ir por la vida como polizones o sanguijuelas, absorbiendo lo mejor de otros. Al final, que triste mirar atrás y ver que nada de lo vivido ha sido producto del propio esfuerzo. Nadie debería apropiarse nunca de las ideas de otro, al contrario, debería sumar para crecer juntos. Se vale inspirarse en otros, pero no plagiar.


La historia no cambiará, seguirá pasando, porque nos hemos acostumbrado tanto a ello, pero eso no significa que deba normalizarse, no significa que debas dejar de hacer las cosas con el amor, la pasión y la calidad con las que siempre te mueves, por temor a que otro robe tu esfuerzo, esta es solo una reflexión para que ojalá tantas personas dejaran de vivir del facilismo.


Mucha gente te seguirá observando y te seguirá copiando, pero no por eso detengas tu proceso creativo, solo protégelo porque es tu patrimonio intelectual, que vale más que cualquier cosa material y es a fin de cuentas la huella indeleble que dejarás para siempre.


PDTA: Si necesitas de mí, si crees que puedo aportarte una visión interesante, o una opinión útil o una idea aplicable, solo pregunta; de pastelería, de comunicación, de estrategia, de planeación o de la vida… tú sabes quién soy, cómo soy y sabes dónde y cómo encontrarme.

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